“El Walden 7 se arregla para celebrar su 40 aniversario”. Article a La Vanguardia

El mítico edifcio Walden 7 de Sant Just celebra su 40º aniversario con un ‘lifting’ de fachada

Este año se mejorará la fachada, se renovarán los bajantes y se estrenará sistema de recogida de basura | En el peculiar edificio viven más de 1.000 personas y tiene un presupuesto de 530.000 euros

El original edificio Walden 7 de Sant Just Desvern se está modernizando, arreglando y actualizando para celebrar su 40º aniversario. El Taller de Arquitectura ideó el edificio de Sant Just Desvern como la representación de una utopía y lo desarrolló entre 1970 y 1975. Ingenieros, psicólogos, filósofos y arquitectos como Anna y Ricard Bofill, Salvador Clotas, José Agustín Goytisolo, Manolo Núñez Yanowsky o Joan Malagarriga participaron en la ejecución del proyecto.

El Walden 7 es una auténtica ciudad dentro de la ciudad, poblada por unos 1.000 waldenites que viven en los 400 pisos que hay en el edificio, cada uno de los cuales diferente al resto. “Somos como un pequeño ayuntamiento que nos autogestionamos, organizamos actividades y defendemos propuestas en beneficio de los vecinos”, comenta la presidenta de la junta directiva, Marta Nebot, “Somos como un pueblo en vertical en el que vive mucha gente y en el que hay mucha rotación”, añade.

Nebot ha sido recientemente elegida como presidenta de la junta y afronta uno de los principales retos del bloque, catalogado como bien de interés cultural, después de los problemas constructivos que aparecieron poco después de su inauguración, en 1977 cuando las baldosas de las fachadas comenzaron a desprenderse. “Tenemos que finalizar las obras de actualización del edificio, con la mejora de las fachadas y de los bajantes”, explica Nebot. Se marca como otro de los principales retos mejorar la comunicación entre la junta y los vecinos y favorecer la convivencia entre las personas que viven en el Walden con la organización de encuentros y fiestas.

Muchos de los vecinos participan en el día a día de la comunidad y se han creado diversas comisiones que trabajan en aspectos concretos, como por ejemplo a qué proyectos de cooperación internacional se destina el 0,7% del presupuesto de la comunidad.

Viviendas sociales del Walden 7

El edificio se planteó como viviendas sociales creadas a partir de módulos de 30 metros cuadrados, lo que hace que no haya dos viviendas iguales en el edificio. “Se llenó muy rápido porque era barato comparado con el resto de pisos de Sant Just Desvern”, recuerda Nebot, que hace 16 años que reside en el Walden. “El edificio marca carácter y los vecinos que vienen nuevos enseguida se contagian de este espíritu”, explica Nebot.

Ton Ardevol vive en el Walden desde su inauguración y presidió la junta de propietarios durante los más de 11 años que duraron las reformas de la fachada. Ardevol recuerda que pagó 300.000 pesetas (1.803,03 euros) por un piso de 30 metros cuadrados. “Era económico y además lo podías pagar en 10 años” recuerda este vecino, que cambió su piso del paseo Sant Joan de Barcelona por el Walden. Para un barcelonés Sant Just Desvern era como el fin del mundo, dice, “pero lo que nos atraía era el modelo de edificio, así que era indiferente donde estuviera”.

Ardevol define el Walden de aquella época “como una gran comuna en la que todos nos conocíamos y en la que en cada casa se hacía una actividad”. “Todos éramos más o menos iguales, de la misma edad, miembros de la clase media moderna con ganas de ir más allá, inconformistas dispuestos a vivir de una manera diferente”, asegura Ardevol, que admite que “este perfil ya no se mantiene”.

El Walden, el entorno y la crisis

La relación con el municipio no siempre ha sido fácil. “Al principio los vecinos veían el edificio como algo raro que se había levantado en un extremo de la ciudad, pero ahora hay más relación”, compara Nebot. Para facilitar esta relación y este conocimiento los vecinos del edificio organizan visitas programadas dirigidas también a estudiantes de arquitectura u otros colectivos que puedan estar interesados en conocer el edificio por dentro.

La crisis también ha pasado factura al Walden que ha visto como algunos de los comercios de la planta baja, que tienen acceso tanto desde dentro como desde fuera del edificio, han tenido que cerrar. “Antes no era necesario salir del edificio absolutamente para nada”, recuerda la presidenta de la junta.

Más reciclaje

Este mes los vecinos del Walden estrenan sistema de recogida de basuras con la finalidad de facilitar el reciclaje. Hasta ahora en los siete puntos habilitados en el edificio para depositar la basura solo se podía dejar la orgánica y el rechazo, un sistema que, según el consistorio, no facilitaba el reciclaje. Una prueba de ello es que los datos de reciclaje en el Walden estaban muy por debajo de los de la ciudad en general.

Para intentar cambiar la situación, este mes se pone en marcha una prueba piloto en las plantas 2 y 12 que consiste en invertir el sistema, de manera que en los puntos habilitados para la basura se depositará el papel, los envases o los vidrios. “Vamos a ver qué tal funciona este mes y después analizaremos si se puede extender al resto del edificio”, ha explicado la presidenta de la junta.

http://www.lavanguardia.com/local/baix-llobregat/20130513/54373946437/walden-7-aniversario-arregla.html

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